martes, 2 de agosto de 2011

Horacio Raúl Genín: 'Indio' tener gol (1ª parte)

Ídolo
(Del lat. idōlum, y este del gr. εἴδωλον).
1. m. Imagen de una deidad objeto de culto.
2. m. Persona o cosa amada o admirada con exaltación.

El diccionario de la Real Academia Española es claro en cuanto a la definición de lo que me inspiraba el excelente delantero de General Belgrano Horacio Genín enfundado con la casaca albirroja de Estudiantes de Ayacucho o la azul y blanca de nuestra selección a comienzos de la década del '70.

Un niño que con 8 ó 9 años iba al Estadio de la mano de su padre y que se deslumbraba con un delantero hábil, punzante, veloz, de certero y temible cabezazo, conocía el significado de esa palabra al amparo de las corridas y los goles de alguien a quien se tiene por uno de los mejores jugadores foráneos que hayan pasado por esta ciudad.

El 'Indio' era mi ídolo, al igual que después lo fue Luisito Carluccio y otros tantos jugadores de Estudiantes para un niño que idealizaba, detrás de un alambrado, aquel 'mundo grande'.

Nunca más lo ví.

Supe con los años que el fútbol de Tandil y la Primera 'B' Metropolitana le abrieron sus puertas a este goleador de pelo largo que pagó con goles y buen fútbol la confianza recibida.

Y un día de 2011 Horacio decidió venir a Ayacucho, después de 25 años, a rememorar viejos y gratos momentos junto a gente querida y a lugares no olvidados. No podíamos dejar pasar por alto esta oportunidad para entrevistarlo y saber que es de la vida de aquel ‘rompe redes’ de Estudiantes y la Selección de Ayacucho recientemente jubilado de su trabajo bancario: “Soy nacido en General Belgrano el 15 de Julio de 1950. Estoy casado, mi señora se llama Marcela y tenemos una hija de 29 años que es Ingeniera y que trabaja en Buenos Aires en la cadena de supermercados “Wall-Mart” y está casada con un muchacho de General Belgrano que es Contador Público.

El resto de mi familia está compuesto por mi hermana, que me lleva diez años, un hermano fallecido que me llevaba siete y del cual heredé el apodo de ‘Indio’ y mi hermano José Luis, ‘Grillo’, quien allá por 1985 jugó un par de partidos en el Club Atlético Ayacucho que dirigía Jorge Cruz.

Mi padre era oficial de albañil, le gustaba mucho el deporte, y fue presidente de un club que se llamaba “La Criollita” y recuerdo que en mi casa se hacían reuniones y venía mucha gente. A la vuelta de mi casa había un bar que tenía cancha de paleta, abierta, y a mi viejo le gustaba jugar al ‘codillo’ y tomaba Cinzano con fernet. Había un tipo que cuando yo era chico e iba a comprar el pan, (hoy me debe me debe llevar unos diez años), me cruzaba a ver los partidos de pelota a paleta y cuando regresaba a casa mi vieja me retaba. Él me dice ‘Quique’ pues a mi viejo le decían así.

Mi padre laburaba mucho, mi mamá es de buena familia, de buenos recursos, pero muy mal administrados. Eran ocho hermanos, con un campo que tenía mi abuelo quien cumplía años los 24 de Diciembre, así que con mis primos uno o dos días antes nos íbamos para el campo, en las afueras de Belgrano, así que nos pasábamos ahí 4 ó 5 días.

Teníamos una prima que vivía ahí, así que ese recuerdo lo tenemos. Después vas creciendo, te vas separando, al tiempo mi hermana se casó, mi hermano lo mismo, mi viejo se murió, fui sostén de madre viuda y me salvé de la colimba”.

¿Cómo son tus inicios en el fútbol de tu Belgrano natal?

Como decirte… Cuando tenía 14 ó 15 años jugaba dos partidos los sábados y uno los domingos. Me venían a buscar, me decían “vamos a jugar a tal lado” y para allá salíamos. Me acuerdo que el ‘Negro’ Bossi fue uno de los pioneros de hacer Papy-Fútbol en General Belgrano y había buenos jugadores como Jorge Aneas, él me lleva tres años, su hermano ‘Piconero’, que venía a jugar acá a Estudiantes, además de otros muy buenos jugadores pero uno se destacaba. Vos veías que siempre sacabas diferencias pero antes había mucho potrero, ahora no veo nada, no veo a las 6 de la tarde que estén jugando 7 contra 7.

Horacio, con la pelota, jugando por Casa Bruno. Comienzos de los '70 en Gral. Belgrano.
Completan la foto varios conocidos de nuestro fútbol: Monaco, Barrientos, los Aneas, Rosales, etc.

¿Con qué edad debutás en Primera División en General Belgrano?

A los 17 años, salí campeón con el club Belgrano. Además, en ese tiempo estaba el club Defensores, que lo manejaba un tío mío, Oscar Ramón ‘Guayaquil’ Genín, el club Cerrillos, Villanueva, que es como si fuera Solanet o Udaquiola para ustedes, y otros.

Un año antes, Febrero de 1966, había ido a probarme a Banfield y jugué 20 minutos en la 2ª división. Fui con mi primo, él tenía 15 años, desde Cañuelas, no sabés lo que era. Jugué 20 minutos me sacaron y me dicen “Genín nos espera en el barcito, usted se queda, va a vivir acá, debajo de las tribunas, hay chicos de toda la provincia, va a tener que ir a comer a una pensión y si quiere va a poder estudiar”. Finalmente no se dio.

Vos naciste en 1950, año en que se retiraba en Belgrano de Córdoba tu tío Oscar ‘Guayaquil’ Genín quien, cuentan, fue un tremendo jugador ¿lo viste jugar, aunque sea de grande?

Sí, lo ví jugar para el Club Social y el clásico por esos años era contra El Fortín en donde jugaba mi cuñado como arquero. Yo era chico, tendría 7 u 8 años y la cancha estaba siempre llena a diferencia de ahora en donde van 10. ‘Guayaquil fue un jugador espectacular con una gran trayectoria en Primera ‘B’.

Oscar 'Guayaquil' Genín en 1948 con la camiseta de Unión de Santa Fe

NOTA: Al referirnos a ‘Guayaquil’ Genín, hacemos alusión a uno de los más grandes jugadores que dio General Belgrano. El apodo le quedó grabado a fuego después de haber jugado un amistoso vistiendo la camiseta de Unión de Santa Fe contra el seleccionado argentino que había dado cátedra en el Sudamericano de 1947, disputado en esa ciudad ecuatoriana, y en el que alineaban, entre otros el ‘Charro’ Moreno, ‘Tucho’ Méndez, ‘Pipo’ Rossi, Alfredo Di Stefano, Mario Boyé, René Pontoni y Félix Loustau.
‘Guayaquil’ tuvo por el fútbol una particular pasión que lo llevó a practicarlo, profesionalmente, durante la década del '40, en las inferiores de River Plate, Lanús (hasta la Reserva), Miramar de Montevideo, El Porvenir, Nueva Chicago, Estudiantes de Buenos Aires, Unión de Santa Fe y Belgrano de Córdoba. Después, volvió a General Belgrano en donde fue campeón durante varios años seguidos con la camiseta del Club Social y se retiró con otro título, invicto, haciendo goles para el modesto Defensores.

Horacio ¿cómo se concreta tu llegada a nuestro fútbol?

Surge porque de Belgrano venía un gran jugador, Magnífico, que fue uno de los primeros en venir, al club Ferroviario, también venían la ‘China’ Rodríguez y Blasina ‘Martínez’ quien ya no tenía ganas de venir y con el que no jugué nunca, y un día me dicen “Ché, ¿querés ir a jugar a Ayacucho? Es así y asá, te pagan unos mangos, vamos en auto o te pagan el taxi o el tren”. Y bueno, aproximadamente eso es en 1969 ó 1970 y yo ya quedo ligado a la gente de Ayacucho.

Cuando jugaba acá veníamos 3 jugadores de General Belgrano, lo pasábamos a buscar a Hugo Baigorria por Pila y se pagaba un taxi. Veníamos un sábado a la tardecita y nos quedábamos a dormir en el Hotel “Santa Catalina” de Héctor y ‘Tito’ Martínez y en la última temporada ya fue en el hotel de Héctor. Alguna vez también vinimos en el tren que seguía para Necochea que hoy veo ha desaparecido.

¿Cómo era por ese tiempo tamaña aventura para un chico de 19 años con una vida muy diferente al de un chico de esa edad en esta época?

A mí todo eso de sociabilizar, conocer gente, poder interiorizarme de cómo son los pueblos, me gustó siempre. Cuando vine me encontré con Héctor y ‘Tito’ Martínez, que para mí fue gente 10 puntos, sin problemas, se cobraba, venía los fines de semana y me quedaba en el Hotel “Santa Catalina” (ubicado en donde hoy se encuentra el Club de Leones).

En los campeonatos regionales me tenía que quedar acá por 3 ó 4 meses y me dieron un trabajito que cuidaba y limpiaba lo de Torrisi (Alfredo, martillero muy ligado por ese entonces al Ateneo Estrada y a la Liga ayacuchense de fútbol). Me pagaban un sueldo por lo que sería jugar al fútbol y con la selección ayacuchense conocí la provincia.

Estuve casi todo un año viviendo aquí pues la selección estaba jugando el Regional Centro y venían unos jugadores bárbaros como Campana, Vidal, Reznick, etc. y uno aprende de esas cosas.


¿En Ayacucho siempre jugaste en Estudiantes?

Sí, siempre en Estudiantes. Cuando me voy a jugar a Talleres de Remedios de Escalada (año 1974, Primera ‘B’) el pase era de Estudiantes y había una cláusula por la cual no se podía estar a préstamo por dos años.

Entonces había que hacer algún trueque y se hizo un amistoso por mi pase entre Talleres y un seleccionado de Ayacucho y ellos pagaban con camisetas y pelotas. No sé si las camisetas y las pelotas aparecieron, solo recuerdo que vinimos con un micro y tardamos como 5 ó 6 horas y que el ‘Tortita’ González jugó un partidazo. No sé porqué no tomó la decisión de irse a jugar a Buenos Aires. No sé las causas, pues era un tipo sobradamente dotado para jugar al fútbol.

Vos también estuviste aquella tarde memorable del 73 en donde Sarmiento les gana la final por 4 a 3…

Si vos me decís hoy ese partido no se puede perder, pero se pierde. El 3 a 0 era cómodo y nos erramos varios goles más y 3 a 1, 3 a 2, 3 a 3 y se pierde 4 a 3. Estábamos cómodos, yo había hecho dos goles ese día, pero también hay que decir que nuestro arquero se ‘comió’ dos goles en ese partido.

Yo me quería morir, no lo podía creer, porque uno a la distancia dice “bueno, ya está…” pero en ese momento salir campeón en un pueblo y con Estudiantes que era algo chiquitito y que se hacía de puerta en puerta, con mucho esfuerzo, hubiera sido muy lindo.

Horacio, abajo, en el medio, en esta formación del Club Atlético Estudiantes de 1973

A través de tus actuaciones en Estudiantes llegás a la selección ayacuchense…

El contacto lo habrá hecho ‘Tito’ Martínez, seguramente, pues me preguntó si quería jugar en la selección, yo tenía 19 años. Hay un partido que jugamos contra la selección tandilense en el estadio “General San Martín” y mis compañeros de la selección me habían escondido unos botines nuevos y entré a jugar con una calentura bárbara. Había puesto en el vestuario los bolsos y todas mis cosas y me hicieron una joda. Entré mal. Siempre me acuerdo de esas cosas.

¿Qué jugadores de Ayacucho llamaron tu atención a comienzos de los ’70?

‘Chichilo’ Echevarría un gran jugador. También Miguel Didío me gustó mucho, ‘Carita’ Gourriet, Hugo Ciganda, etc. Grandes jugadores.

¿Con quien mejor te entendiste futbolísticamente en nuestro fútbol?

Tal vez en la selección con Daniel González (juntos en la foto donde se inicia la nota). El ‘Tortita’ era muy buen jugador, yo era ligero y cabeceaba bien y no entendíamos bien. En la actualidad no hay más wines izquierdos o derechos. Es algo que no existe más.

A pesar de todo hiciste aquí grandes amigos por intermedio del fútbol…

Por ejemplo con Hugo Ciganda, a quien traté en la selección, hubo muy buena química al segundo día que jugamos, inclusive después lo llevamos a jugar a General Belgrano en donde dejó un gran recuerdo al igual que Monaco, Rosales, etc. Jugábamos allá y después veníamos a jugar acá, así que se hizo un grupo muy bueno y con la gente que no podía venir por ahí actualmente no me veo pero tengo muy buena relación.

Hugo Ciganda y Horacio, el reencuentro de dos ex compañeros y amigos después de 40 años

En tu paso por Estudiantes hay una pausa por unos meses para ir a jugar a Ferrocarril Sud de Tandil y la vuelta a Estudiantes…

Sí, es así, eso tiene que haber sido en los primeros meses de 1973 cuando regreso a Ayacucho, que le ganamos con la selección a Tandil de visitante por 2 a 1, yo hago el 1 a 0 para Ayacucho y Aldo Varales, quien jugaba para Tandil, años después estando los dos en la concentración de Talleres de Remedios de Escalada, me pregunta “¿Por qué gritaste el gol contra Tandil”? “Porque yo a Ayacucho lo llevaba adentro, eso era David contra Goliat, no se le puede ganar a Tandil y encima en el Estadio San Martín -le contesto.

¿No podía entenderlo?

Sí, lo entendió, pero me lo preguntó… Yo con él hice muy buena relación, aún nos seguimos viendo, nos llamamos por teléfono y mi hermano tiene contacto con él y recuerdo muy bien que me preguntó eso. Yo sabía el sacrificio que hacía la gente de Ayacucho para lograr ese tipo de cosas, gente que colaboraba y ponía dinero, etc.

Selección de Ayacucho en 1970 en el Estadio "San Martín" de Tandil, Horacio, agachado, 1º desde la derecha.

Aldo Varales un jugador estupendo…

Sabés que yo ví pocos que cabecearan como él, una bestia. Yo me consideraba un buen cabeceador, pero Aldo un día cabeceó y la pelota pegó en un paredón y volvió como si le hubiese pegado un zapatazo. Aparte, un tipo muy apto muscularmente, un tipo con músculos fuertes, un tipo que le pegabas y rebotabas, buena caja, yo era más endeble.

¿Cómo fue ese año en Ferrocarril Sud de Tandil?

Me costó adaptarme.

¿Extrañabas algo de Ayacucho?

No, yo ví que había otra estructura. Ramón Santamarina era un club grande, Ferro también lo era, recuerdo a Marino Terni, un fenómeno el tipo, (NOTA: Terni fue el entrenador del Ferrocarril Sud campeón de la Liga Tandilense en 1958 y en la actualidad la Tribuna Social del estadio tricolor “Dámaso Latasa” lleva su nombre) pero yo veía que había una estructura un poquito más profesional y había grandes jugadores como Oscar Perandones, un ‘5’ que no recuerdo el apellido pero que jugaba muy bien, estaba Aldo Varales con quien jugué solo 2 ó 3 partidos pues se fue a Talleres de Remedios de Escalada en donde nos encontramos en 1977, en Tandil era todo un poquito más profesional y me costó adaptarme.

¿Cómo es aquella anécdota con ‘Curucho’ Cángaro?

Con ‘Curucho’ Cángaro nos conocimos jugando en Ferrocarril Sud de Tandil. Bueno, me cuenta que es de Ayacucho, y resulta que jamás habíamos jugado al fútbol en contra o a favor pero hicimos ‘buenas migas’ enseguida.

Él por ese tiempo tenía un Fiat 600. Sábado de tarde, en Tandil se jugaba y después del partido tipo 19 ó 19,30 hs. salíamos para Ayacucho. Nos comprábamos una gaseosa y fiambre con pan y veníamos en el ‘fitito’ yo le preparaba los sándwiches y ‘Curucho’ manejaba. El tren que me llevaba de vuelta a General Belgrano pasaba a la medianoche, venía de Quequén, y cuando llegábamos a Ayacucho él me dejaba en “La Buen Gusto” o en lo de Jorge Aneas en donde me bancaban 2 ó 3 horas hasta hacer la combinación, me llevaban a la Estación y yo tomaba el tren.

Otra cosa que recuerdo de ‘Curucho’ es cuando en 1974 General Belgrano le gana al Deportivo Ayacucho por 4 a 1 la final provincial del Torneo “Evita” con dos goles de mi primo Luis Genín. Nosotros jugábamos juntos en Tandil y él había estado ese domingo a la mañana en Necochea como Preparador Físico del equipo ayacuchense. Yo estaba en la tribuna del estadio de Ferrocarril Sud mirando el partido de Tercera cuando él llegó y me dio la noticia. Te imaginas que me perdí todo el recibimiento que hubo en General Belgrano por haber ganado la final. Lo disfruté, no te voy a mentir, pero tuve un gustito amargo (justo con Ayacucho venimos a ganar…).

(continúa acá)